
Su aspecto es el de la ceniza de un cigarrillo mientras se consume, son de un gris insulso con algún fulgor rojizo esporádico en la mirada. Su habla difusa y constante se convierte en un murmullo sin sentido que, junto a su fuerte olor corporal (semejante al de un cenicero repleto de colillas), vuelve la atmósfera cargada y asfixiante.
Su simple visión produce al instante un enorme aburrimiento y somnolencia, que poco a poco se convierte en confusión y dolor de cabeza. Si la exposición a su presencia es prolongada, provocan desazón y hastío de vivir.
CUIDADO DRAWALL TUS MAYORES TEMORES ESTÁN AL ACECHO!!